La singularidad del emplazamiento de esta vivienda, con vistas norte a las montañas del Maresme Barcelones, a sur el mar Mediterráneo y la pendiente natural del terreno, hacen de este enclave la pauta esencial desde la que se origina el proyecto.

El terreno se resuelve, en su adaptación, en dos niveles, el mas bajo recoge zona de jardín piscina y acceso viario, el superior la vivienda y acceso peatonal.

El edificio se engloba dentro de un prisma en forma de U que origina un patio central ajardinado en planta baja y se retranquea en planta piso generando dos grandes terrazas, todo ello definido por las separaciones a las lindes.

El volumen central hace la función de núcleo de accesos dominado por grandes vidrieras a norte y a sur como eje dominante de la vivienda y remarcado paisajisticamente por una línea de cipreses. El volumen con orientación este acoge el área de día y el de orientación oeste el de noche.

En todo momento se ha jugado con el concepto de llevar el exterior al interior y viceversa acentuando esta idea con los materiales utilizados en obra, por el proyecto paisajista “organico, en contraposición con el edificio y por sus singulares recorridos tanto interiores como exteriores.