Con de 200 años de historia, el dique Este, nace de la necesidad de dar amparo al puerto de Barcelona.

Su característica singular, desarrollado con grandes bloques de hormigón  asentados hasta 25m bajo el mar, dan cobijo a peces de gran valor culinario en la cocina mediterránea.

Ello ha provocado que dicho lugar sea cita diaria de múltiples pescadores de caña que a lo largo del tiempo han ido desarrollando diferentes estrategias artesanales para su posicionamiento de pesca frente al mar por el que pagan una tasa anual al Ayuntamiento. Con la intención de ordenar estos «puestos de pesca», por otra parte poco sólidos, surge la idea del concurso que da pie a esta propuesta.

La idea se monta sobre una estructura metálica con suficiente altura para dar protección de las olas que rompen contra el espigón y una original plataforma de madera, con la capacidad de articulación para albergar los diferentes útiles y dar asiento en la practica de dicho deporte. Una vez acoplada, la plataforma, se transforma en una simple tarima de madera de 2,30m2 de superficie.